UN NUEVO LUGAR DE ENCUENTRO PARA LA DANZA INDEPENDIENTE EN BUENOS AIRES

Por José María López





La compañía Cuarto Intermedio danza experimental junto al Espacio Viceversa Arte en convivencia presentan en julio el primer ciclo de danza contemporánea “1 (Una) Danza”.

La propuesta se desarrolla en dos noches, 8 y 15 de Julio a las 21 horas, en las que se encontrarán diversas compañías emergentes de la ciudad de Buenos Aires con obras cortas. El leitmotiv de 1 (una) Danza es celebrar la danza y el movimiento en escena.

Paralelamente se propone un workshop de técnica contemporánea e investigación del movimiento con el profesor Lucas Díaz, los mismos días de función a las 17:00 hs.

Hablamos con Luis Miguel Zuñiga sobre este proyecto, qué significa esta primera convocatoria y qué vamos a ver en estos dos encuentros.

-¿De dónde surge la idea de este ciclo y cuáles son sus objetivos?

Desde el año pasado proyectábamos algun intercambio colectivo con otros grupos y la idea estaba latente. Cuando armamos la programacion anual de Cuarto intermedio, decidimos incluir esta idea. Algo nuevo es que desde este año Cuarto Intermedio tendrá su sede en Viceversa, y tuvimos via libre para programar. Con todas estas cosas pensamos que era un buen momento para hacer el ciclo.

¿Con qué se encontrará el espectador el día 8 y el día 15, ya que habrá distintas propuestas?

Decidimos llamarlo 1(Una) Danza porque el objetivo es poder bailar. Las obras deben tener la danza como lenguaje primordial. Algunas obras son de compañías, otras son grupos de bailarines que se reunieron para la convocatoria. Vamos a poder mostrar el trabajo de Cuarto Intermedio y a su vez poder conocer y compartir con otros artistas, todas agrupaciones independientes que se están moviendo mucho ahora. En cada función va a haber aproximadamente 15 artistas en escena. La propuesta es bastante heterogénea. En cada noche habrá tres obras. La primera noche se presenta Presencias, un work in progress de Cuarto Intermedio, y Elementos. (N. De R: el día 15 se presentarán Naranjalima, Boceto y USANZA). Evocamos la danza que es lo que nos une, pero vamos a ver pinceladas de teatro, teatro físico, danza teatro. El lenguaje es contemporáneo y sus tendencias actuales, aunque el 15 de diciembre también incluimos Bocetos, que es una pieza que Carmiña De La Torre hizo para mí, que vengo de una formación primordialmente clásica.

 ¿A quién está dirigida la propuesta?

La propuesta es para todo tipo de público. El espectáculo en cada noche va a atravesar un recorrido desde danzas mas estructuradas hasta las nuevas tendencias, lo que puede ser interesante para todo aquel que le guste la danza. Y para quienes quieran Bailar Dentro del Ciclo se harán encuentros de investigación del movimiento y técnica contemporánea a cargo de Lucas Díaz, los mismos días de las funciones, sabados 8 y 15,  a las 17:00 hs. Para quienes quieran asistir a las clases y las funciones  habrá paquetes especiales. Las entradas se pueden reservar a través de alternativateatral.com, o comprarse en la misma puerta del espacio Viceversa.-


Compañia CUARTO INTERMEDIO - danza experimental®
Dirección General: Luis Miguel Zuñiga
presenta

Ciclo 1 DANZA
8 y 15 de julio en Viceversa Arte en Convivencia


El ciclo se compondrá de los ENCUENTROS DE TECNICA E INVESTIGACION con Lucas Diaz y las funciones con las obras:


Boceto de Carmiña De la Torre
Work in Progress, creación colectiva por Cuarto Intermedio
Naranjalima de León Apolinario
Elementos de Pablo Emilio Bidegain
Usanza de Sabrina Wehner
Presencias de Anabella Ibañez y Natalia Zárate


Todas las actividades se realizarán los días sábados 8 y 15 de julio en Viceversa Arte en Convivencia (Gorriti 5839, Caba).

Reservas  disponibles en Alternativateatral.com y venta directa en la puerta de Viceversa.


CREANDO SENTIDOS


Por María Abril Siri




"Tengo la sensación de ser un pájaro enjaulado al que le han arrancado las alas violentamente, y en la más absoluta penumbra, choca contra los barrotes de su estrecha jaula al querer volar" 

El diario de Ana Frank






Fotografía: Luca Bonacini



Una mujer con vestido blanco, detrás de una ventana, mueve sus manos intentando traspasar los barrotes. Comienzan a sonar los primeros acordes y quedás sumergido.

La mujer frente al espejo empieza a contar su historia con movimientos lentos y precisos al compás de la música. Por su cuerpo, distintos momentos de su vida circulan, reflejados y multiplicados por el espejo: su infancia y su libertad; su temor y su escondite; su coraje y su dolor. Cada movimiento, suave, enérgico, débil, envuelve una parte de su historia y desanda sus pasos.

El espejo funciona de nexo entre la bailarina y el público presente. Los movimientos y las miradas se entrecruzan, hablan y se multiplican. El público observa, con una mirada que lo implica, y a su vez le permite observarse a sí mismo. La bailarina, a medida que avanza en el salón, construye un espacio donde las distintas miradas se expresan, se comunican.

Una lucha interna se libra en ese cuerpo. Intenta salir pero está sujetada. Dice y calla. Quiere avanzar pero necesita retroceder. Algo aparece y no quiere verlo, sus manos cubren su cara pero sigue avanzando, sigue bailando. Un círculo la encierra pero la belleza de los movimientos aún permanece; nos permite empezar a entender qué es lo que ha visto.

Sin remedio la memoria vive en su cuerpo, en sus movimientos y en sus cartas desparramadas en el suelo. “La esperanza está, primordialmente, en los que no hallan consuelo” (Theodor Adorno); y esa mujer, está viva, porque se atreve y elige contarlo.

Su memoria es la que vive y su cuerpo nos devuelve la mirada. No es silencioso, nos es visible. Su cuerpo habla y se comunica a través del baile, y de ahí que nada puede resultar indiferente. Somos parte porque nos involucra e interpela, nos permite ser testigos de su historia, de lo que ocurrió y cómo ocurrió.

Las cartas caen y el final se hace inminente. Aplausos que se desvanecen. Y en el final, “la emoción no dice ´yo´”. Uno se encuentra fuera de sí, porque la emoción no es del orden del “yo” sino del acontecimiento. (Deleuze,1981:172)




PRELUDIO
Creación y Danza: Ana González Vañek
Música: Amiina - Max Richter - Paul de Senneville

SABRINA WENHER: "QUIERO REVALORIZAR EL TRABAJO DEL BAILARÍN"

Por José María López


El mundo ha comenzado a pensar que la igualdad entre hombres y mujeres, de nacimiento o por elección, es el próximo paso que se debe dar en pos de una sociedad más justa. La problemática de género no es, ciertamente, un tema nuevo, pero sí lo es el enfoque que ha tomado el asunto. El feminismo deja de luchar con la lógica de las minorías, es decir, como un grupo menor buscando igualdad ante un grupo mayor que lo contiene y a la vez lo segrega.

Sólo en tiempos recientes, las mujeres y un buen porcentaje de los hombres ha comenzado a ver que la proporción de la discusión no es la correcta; las mujeres son la mitad de la humanidad, por lo tanto, no existe aquí una minoría sino dos partes iguales y un solo interesado (la raza humana).

Esta nueva perspectiva merece la revisión de todos nuestros quehaceres: sociales, culturales, artísticos, etc. La danza, por supuesto, no puede escapar a esto.

Sabrina Wenher es la fundadora de CoVar (compañía de Varones), la primera compañía del país integrada únicamente por intérpretes masculinos y dirigida tanto artística como ejecutivamente por una mujer. Tres creaciones con más de 30 representaciones en 2016 y una nueva obra a estrenarse en septiembre de este año.

A continuación, una entrevista para conocer mejor a su directora, su pasado y sus ambiciones en este proyecto.





--Hablemos del presente: ¿Cómo te encontrás el día de hoy en general?

-Estoy en una etapa de cambios muy fuertes, ahora estoy esperando una hija. En cuanto a la compañía estamos trabajando mucho con convocatorias en distintos espacios para llevar las funciones, a veces presentarnos solos en un teatro lleva un trabajo muy grande para que la gente se anime a ir a ver otra cosa, algo nuevo.

-La idea de la compañía y las temáticas que tocás en tus obras son bastante novedosas. Hablemos un poco de eso.

-La idea era romper un poco con lo que está pasando en la danza contemporánea argentina, no para hacer una innovación de movimientos o algo “extraño”. Tengo una base clásica y muchos años en compañías contemporáneas. Para mí es importante mantener una  línea y  una estética. Generé un estilo de líneas y fluidez que me caracterizan en este momento.

-¿Por qué trabajar sólo con varones?

-La idea surgió mientras todavía bailaba en la compañía del San Martín (BCTGSM). Necesitaba ejercitar mi creatividad, que es algo que uno suprime mucho como bailarín dentro de una compañía. Creo que lo que me llama la atención  es trabajar con la energía masculina, me gusta mucho. El hombre se arriesga un poco más, va más a lo auténtico, o por lo menos eso sucede con este grupo. Yo soy intensa. Tengo un montón de energía masculina, siempre me gustaron los roles fuertes, aunque me dieron muchas veces papeles más líricos.




-¿Cómo te llevás con los varones y  tu rol  como coreógrafa?

-Re bien. El año pasado hicimos casi treinta funciones y tuvimos tres estrenos: Flypats, Extraños Todos junto a Federico Amprino con la que ganamos la convocatoria Sub30 del Rojas, y Tremebunda, que fue una comedia para liberar un poco después de dos trabajos muy intensos. A fin de año estuvimos en la novena edición del festival Buenos Aires  Danza Contemporánea. Trabajo con chicos jóvenes y trato de ser justa. Intento que los chicos se lleven una retribución económica en cada función, aunque a veces salga de mi bolsillo. Ellos son conscientes de que lo principal no es el dinero, sino el estar en el escenario haciendo algo nuevo. El recambio es el desafío pero es lo que es, con eso  aprendí a ir más sobre el día a día. Más allá de eso intento mantener un trabajo cuidado y profesional, no los mando sin estar preparados. Trato de no repetir las cosas que yo viví como bailarina.

-¿Qué esperás que sobreviva entre todos estos cambios?

-Mi sueño sería poder forjar profesionalmente esta compañía para mantener una continuidad. Yo quiero revalorizar el trabajo del bailarín. No todo debe ser “por amor al arte”, obviamente eso está pero también hay que vivir. Es difícil subsistir sin nada. Algunos chicos trabajan hasta cualquier hora en algo que no les gusta para poder pagarse las cosas. A los bailarines hay que pagarles porque tiene que ser así, aunque por ahora no pueda darles lo que se merecen que se les pague. Por el momento lo pienso como una inversión a futuro.

-¿Cómo es el trabajo del día a día?

-Yo no hago audiciones: los chicos vienen y prueban, y vemos si nos sentimos cómodos trabajando juntos. No me gusta imponerme, me gusta que propongan y prueben, no cerrarme solamente en lo que yo quiero. Sacarles el jugo como bailarines, intérpretes, personas. Tengo mi filosofía de trabajo, no me gusta el puterío ni tampoco que me pisen la cabeza. Soy súper intensa, mis obras son súper intensas. Una de las críticas que recibí fue “che, como los hacés bailar, mucho movimiento” y yo digo que sí, son pibes y eso es lo que quieren, quieren bailar.

-¿Trabajar con hombres te facilita ese trabajo de baile, en cuanto a la cuestión física?

-Todos los ensayos son un desafío. El movimiento femenino, al pasarlo a uno masculino no se ve igual, es ahí donde yo veo la cosa rica, lo que me gusta. Yo tengo algunas veces ideas de movimientos o calidades, que por ahí a ellos le es muy difícil agarrarlas; y eso es lo lindo, que de repente se ve un matiz entre su energía masculina con esta fusión  de movimiento femenino mío  porque soy mujer. Hay muchas cosas de delicadeza femenina que ellos reinterpretan de forma masculina. Busco esos movimientos de transición, de fluidez que en el hombre en general son un poco más rígidos. Busco que sean personas con una calidad, una cualidad de movimiento, es algo que trabajo mucho. Me gusta trabajar los matices del movimiento.




-Tu mamá es coreógrafa, tus hermanas y vos son coreógrafas ¿Cómo llevás todo eso que mamaste al trabajo exclusivamente con hombres?

-A mí lo que me abrió la cabeza para pensar que esto era posible fue haber vivido y trabajado mucho fuera de la Argentina, vi mucho y aprendí mucho de mí misma, de cómo me interesaba expresar el movimiento. Romper con ciertas formas impuesta que me hacían sentir incómodas fue una liberación para mí. Con respecto a mi familia somos muy parecidas en muchos aspectos para componer a pesar de que no estamos en contacto permanente. A veces veo obras, sobre todo de mi hermana Florencia, y tenemos cosas muy parecidas, son apenas detalles que caracterizan nuestras personalidades.

-Las tres obras que ya presentaste con la compañía ¿qué tienen en común y que las diferencia?

-Las obras siempre tienen una narrativa que de algún lado toca lo personal. Flypats se generó en un momento mío muy crítico, tiene mucho de emocional por ejemplo. Me gusta plasmar algo honesto, si yo no lo pasé por una vivencia me cuesta poder trasmitirlo a los chicos. Aunque ellos no siempre entiendan la vivencia específica.

-¿Tuviste con algún coreógrafo esta experiencia de sentir que te pedía algo más allá de lo que te decía con palabras?

-Me pasó con Victor Ullate en Madrid, donde él me dejó participar en el solo que hacía que me estaba montando. Fue lo más real que yo bailé. Se metió mucho lo emocional tanto mío como de él y hubo otro tipo de conexión. A la hora de ver eso plasmado en escena, ves que realmente tiene un sentido para vos. Cuando el coreógrafo se mete con la vivencia personal el resultado es totalmente distinto.

-¿Una última reflexión que quieras dejar?

-Quiero motivar a los chicos. Es un momento difícil en la cultura y creo que hay que apuntalarlos, siempre viendo la realidad, sabiendo que se puede mejorar pero si vamos todos para el mismo lado. Hay que tener claros los objetivos y estar abierto a lo que pueda pasar en el camino. Todo lo que uno hace con perseverancia y pasión funciona. Hay que tener mucha paciencia aunque a veces uno quiera bajar los brazos. Cuando estás en escena y ves el producto de lo que hiciste, es lo que más satisfacción te da. Ahora veremos qué sucede después de la maternidad que para una mujer es un cambio en todo sentido.--


Fotos: Gentileza José María López