CHANEL Y EL BALLET. UNA HISTORIA QUE VUELVE A LA PASARELA

Por Luisa Martínez Saldarriaga

IG @lademiradaencantadora


vestidos de bailarina


La danza vuelve a ocupar un lugar en el imaginario de la moda. En su colección Primavera-Verano 2027 para Chanel, Matthieu Blazy incorpora siluetas que evocan el universo de las bailarinas clásicas, con vestidos de tul y cuerpos estructurados que recuerdan a las figuras representadas por el artista francés Edgar Degas, especialmente a su célebre escultura La pequeña bailarina de catorce años.

Presentada en París el 5 de octubre de 2026, la colección propone una mirada a las múltiples facetas de Gabrielle Chanel y a la transformación de su legado. Más que reconstruir literalmente el pasado de la casa, Blazy recupera elementos de su historia para reinterpretarlos desde el presente. En este diálogo entre épocas, las referencias al ballet permiten reconocer cómo las formas, los materiales y la representación del cuerpo en movimiento pueden trasladarse del escenario a la pasarela.

La relación entre Chanel y la danza, sin embargo, no es nueva. En la década de 1920, Gabrielle Chanel entabló amistad con Sergei Diaghilev, fundador de Los Ballets Rusos, y en 1924 diseñó el vestuario de Le Train bleu, una producción de esta compañía. Su interés por la libertad de movimiento también formó parte de su manera de concebir la indumentaria: prendas que acompañaran el cuerpo en lugar de restringirlo. Así, el encuentro entre ambas disciplinas no se limita a una inspiración estética, sino que forma parte de una historia compartida.

Con esta nueva colección, Chanel vuelve a poner en circulación ese imaginario. Las bailarinas de Degas, los vestuarios escénicos y las siluetas de tul nos recuerdan que la relación entre danza y moda va más allá de reproducir prendas asociadas al ballet: también implica observar cómo se construye una imagen del cuerpo, cómo se transforma el movimiento en forma y cómo una disciplina artística puede abrir nuevas posibilidades creativas para otra.

Una vez más, la pasarela nos invita a mirar el ballet desde otra perspectiva: no solo como espectáculo escénico, sino también como una fuente de investigación estética que continúa inspirando la creación contemporánea.