EL ECSTATIC DANCE

Por Helena Lorenzo

@biodanzahelena




Cuando el cuerpo danza, el cerebro se transforma


En el vasto campo de la danza y el movimiento humano, el fenómeno conocido como *Ecstatic dance* destaca no solo por su capacidad para liberar el cuerpo, sino también por su impacto profundo en el cerebro y la mente. Esta práctica de danza libre, desprovista de coreografías establecidas, permite a los individuos practicantes un viaje interno a través del movimiento espontáneo, conectando el cuerpo con el cerebro de manera transformadora. Investigaciones recientes han explorado cómo el acto de danzar desencadena procesos neurocognitivos y emocionales que transforman la percepción y la creatividad.

El *Ecstatic dance* tiene raíces profundas, que entrelazan tradiciones antiguas y modernas. Históricamente, la danza ha sido utilizada en casi todas las culturas del mundo como una forma de ritual, expresión espiritual y comunión social. Desde las danzas tribales africanas y aborígenes australianas, donde el movimiento servía para conectar con el mundo espiritual y la comunidad, hasta las tradiciones sufíes del *whirling* y las ceremonias chamánicas, la danza extática siempre ha tenido la función de facilitar estados alterados de conciencia, sin perderla. 

En la era contemporánea, esta disciplina resurge dentro de movimientos de búsqueda de bienestar integral, especialmente en las últimas décadas del siglo XX y principios del XXI. Asociado con la música electrónica, la meditación en movimiento y las prácticas de sanación holística, este tipo de danza se manifiesta en espacios abiertos y colectivos que buscan liberar el cuerpo de las restricciones sociales y mentales. A diferencia de la danza estructurada o coreografiada, el *Ecstatic dance* se caracteriza por ser inclusivo, libre y guiado solo por la música y el propio impulso corporal, cultivando un espacio seguro y respetuoso donde cada persona es dueña de su propio movimiento. No se emplean sustancias ni añadidos al propio movimiento corporal y tampoco se fomenta la interacción personal aunque no está prohibida.

Desde la perspectiva de la teoría del movimiento humano, el cuerpo es mucho más que una máquina biológica que ejecuta órdenes. Es un sistema en constante comunicación con el cerebro, donde el movimiento no solo responde a estímulos sino que también genera información vital para la autoorganización y el aprendizaje. En la danza extática, esta interacción se enfatiza: la ausencia de una estructura fija permite que cada persona interprete el movimiento desde su propio espacio interno y estado emocional, facilitando así un diálogo libre entre el cuerpo y la mente.

Haciendo referencia a la novedosa teoría polivagal, desarrollada por el neurocientífico Stephen Porges, ésta arroja luz sobre la conexión entre el sistema nervioso autónomo y la experiencia emocional, enfatizando el vínculo entre la seguridad corporal y la capacidad para relacionarse y expresarse. En el entorno seguro que generael *Ecstatic dance*, el nervio vago ventral estimula la sensación de calma y conexión social. Esta activación permite que el individuo se sumerja en el movimiento sin miedo ni juicio, facilitando estados de trance y relajación profunda, que son esenciales para la transformación personal en términos de desarrollo neuronal y comprensión emocional.

Los estudios recientes en neurociencia muestran que la actividad corporal activa múltiples áreas cerebrales simultáneamente, desde la corteza motora hasta las regiones asociadas a la emoción, la percepción y la memoria. En la danza extática, la combinación de ritmo, música y movimiento libre estimula redes neuronales que potencian la plasticidad neuronal, es decir, la capacidad del cerebro para adaptarse y reorganizarse. Esto explica por qué bailar no solo mejora el estado de ánimo, sino que también crea nuevas conexiones neuronales que pueden favorecer la creatividad y el bienestar general. Se establece un puente entre el lenguaje “pensado” y la inspiración. Esto implica poner palabras a nuevas ideas y luz a procesos personales oscurecidos por los automatismos comportamentales o programas. La danza extática permite a las personas explorar nuevas formas de expresión sin las limitaciones del juicio o la técnica estructurada, lo que abre caminos hacia la innovación y la autenticidad. La mente pensante al servicio de la creatividad.

El trance musical que mencionamos es un estado alterado donde la percepción del tiempo y del yo se diluye, facilitado por la repetición rítmica y la inmersión total en la música. En el *Ecstatic dance*, la música funciona como un hilo conductor que guía el movimiento, pero sin imponer restricciones. Este trance potencializa la capacidad de disolver tensiones mentales y corporales, propiciando un espacio para la introspección y la expresión auténtica. Es en este estado que se experimentan momentos de liberación emocional y expansión creativa.

Cuando el cuerpo danza, el cerebro no solo responde, sino que se transforma. El *Ecstatic dance* es una práctica que integra la teoría del movimiento humano, la teoría polivagal y la neurociencia para ofrecer un espacio donde el cuerpo y la mente se encuentran en libertad. A través del trance musical y el movimiento espontáneo, se genera un potencial creativo renovado, que propicia bienestar, autoconocimiento y una profunda conexión con uno mismo y con los demás.


Referencias bibliográficas

-Foster Vander Elst, O., Foster, N. H., Vuust, P., Keller, P. E., & Kringelbach, M. L. (2023). The Neuroscience of Dance: A Conceptual Framework and Systematic Review. *Frontiers in Neuroscience*, 17, 105. 

-Porges, S.W. (2011). *The Polyvagal Theory: Neurophysiological Foundations of Emotions, Attachment, Communication, and Self-regulation*. W. W. Norton & Company.