Por Karla Maldonado
IG @karlamaldonado.n
El arte ha sido uno de los objetos de estudio del ser humano durante siglos. Las distintas formas de expresión han cautivado a miles de personas, llevándolas a reflexionar, contemplarlas, investigarlas y profundizar en el porqué de su existencia. No importa si consideras que eres una persona artística o no; el arte ha llegado de una manera u otra a tu vida desde que eras pequeña o pequeño.
Entre todas las formas de expresión artísticas tan auténticas existen distintos tipos de clasificaciones: están las artes literarias, las musicales, las visuales, las plásticas y las artes vivas. Estas últimas son llamadas así porque ocurren en el aquí y el ahora, siendo fundamental la presencia física y el contacto directo entre el artista y el público. Hoy, en este artículo, profundizaremos en la danza, arte viva que destaca por su singularidad y belleza.
La danza, por definición, es el arte de mover el cuerpo de forma rítmica y expresiva, por lo general con música, para comunicar sentimientos, contar historias o celebrar tradiciones. Esta disciplina ha acompañado al ser humano desde hace miles de años, naciendo como una manera de invocar rituales, hacer celebraciones, o generar conexión e integración en las comunidades. Con el paso de los años y las especializaciones, esta disciplina se fue afinando y evolucionando, pero nunca perdiendo su verdadera esencia y propósito: ser un vehículo de expresión para el alma y el cuerpo, y de conexión con el otro. Una ventana para expresar lo que sucede dentro de nosotros, o nuestro pincel para pintar sobre el lienzo en blanco que es el escenario físico o simbólico. Como dijo alguna vez Martha Graham, bailarina famosa conocida por su técnica Graham: "La danza es el lenguaje secreto del alma."
Con el tiempo, la danza se ramificó y nacieron distintas disciplinas y técnicas que hoy en día conocemos mundialmente, como por ejemplo el ballet, el jazz, las danzas urbanas, los ritmos latinos o la danza contemporánea, por mencionar algunas. Cada una de ellas, aunque se une por el cuerpo y el movimiento, nació por distintas necesidades y contextos de época, y si las pruebas, encontrarás distintas versiones de ti que cada danza requiere.
Pero, ¿es necesario aprender una técnica de danza para bailar? La respuesta es no. Cualquier persona puede bailar, sin necesidad de aprender una técnica, pues la esencia de la danza no consiste en ser perfecta, sino en conectar y expresar. Sin embargo, si existe una llama dentro de ti que se despierta con alguna disciplina o técnica, sugiero que la sigas. Cada una de ellas será como aprender un idioma nuevo, donde las palabras y la gramática te permitirán expresarte en ese lenguaje y comunicar distintas cosas, conforme lo requieras. Así como con los idiomas: el español o el francés los puedes usar para cuando quieras decir algo romántico, quizás el alemán cuando quieras expresar tu furia, el inglés cuando quieras ser entendido universalmente, o el portugués para una ocasión específica. Así pasará con la danza: hables o no hables el lenguaje, conocerlo te dará las herramientas para entenderlo y conectar con distintas personas.
Quizás nunca hayas pensado en tu cuerpo como un idioma, ni en el movimiento como una forma de decir lo que las palabras no alcanzan. Pero ahí está, esperando. Porque si la danza es, como decía Martha Graham, el lenguaje secreto del alma, entonces cada persona ya lo lleva consigo, aunque no lo haya hablado nunca. Así que, ¿por qué no elegir bailar el día de hoy?
