LA DANZA DESDE LA LOGOTERAPIA

Por Fionna Viscido

IG @ffionnaviscido




La danza ¿tiene un sentido?

La logoterapia es una psicoterapia desarrollada por el neurólogo, psiquiatra y filósofo Víctor Frankl, que busca el significado vital en momentos cruciales y de vacío existencial. Es una terapia existencialista y con base filosófica. 

¿Cómo podríamos pensar la danza desde la misma?

En “Asumir lo efímero de la existencia”, Frankl nos habla de la búsqueda del sentido de la vida como motor de deseo, aún en una sociedad en la que se valora mucho más el sentido de la utilidad que el sentido y el valor de la vida por fuera de la utilidad. Nos dice que “el ser humano tiene la capacidad de transformar una tragedia personal en un triunfo, de crear un logro a partir de un sufrimiento en el plano humano” (…) ”y ese es el contenido de una teoría del sentido que apunta terapéuticamente contra el vacío de sentido, contra ese abismal sentimiento actual de falta de sentido."

A partir de esta cita, quisiera remarcar que la danza ocupa un lugar donde, en un mundo repleto de hostilidad en el contexto del capitalismo y el “ser útil”, aún puede haber un sentido, más allá de este sistema. Por ejemplo, las infancias pueden encontrar un sentido lúdico en la danza e imaginar que “su cuerpo es una hoja a la que mueve el viento”, fuera de las pantallas y el sentido de utilidad que esta sociedad les impone desde edades absurdamente tempranas. 

Frankl nos habla de buscar el sentido de la vida en el humor y la imaginación como herramienta de supervivencia. La danza sin las mismas no podría poseer un sentido en sí. Un rol de un personaje sin imaginación, realizaría tan sólo movimientos en secuencia; y un bailarín sin humor en medio de todo lo que debe soportar, sería un bailarín abolido por el sistema.

El autor nos dice también: “hace un momento hablaba de la posibilidad de realizar un sentido. Tales posibilidades deben llevarse a efecto, realizarse. Y esa es la tarea del ser humano en cada situación vital concreta. Pero una vez que esas posibilidades han sido realizadas, una vez que hemos convertido en realidad una de esas posibilidades, porque resulta que con una vez es suficiente, entonces ya lo hemos hecho de una vez para siempre. Porque eso queda ahí, eso nadie va a poder deshacerlo; nadie lo va a poder borrar.”

Encontrar un sentido en la danza no equivale a no sufrir por la misma. Al contrario. Encontrar un sentido en un arte, y que ese arte sea una forma de vida, es uno de los sufrimientos más grandes que tiene el ser humano, porque deposita no solo su amor sino todo su resto y su malestar en ese mismo arte. Paradójicamente, la danza implica usar el cuerpo, y muchas veces, lo que hay de ese cuerpo no es más que resto. Entonces, ¿cómo damos un sentido a la danza sin que éste se encuentre contaminado por el mero sentido de la utilidad?

Quizás, y por más difícil que nos resulte, encontrar el sentido de la danza lejos de la utilidad del cuerpo sea una utopía. Pero podríamos acercarnos a la misma si abrimos interrogantes acerca de su sentido. Interrogantes que nunca cierren. Porque una vez que lo hagan, el cuerpo dejará de buscar sentidos nuevos, y con esto, nuevas formas de imaginar y hacer arte. Una vez que el bailarín encuentre ciertos sentidos y los transfiera a su danza, nadie podrá borrarlos. De ahora en más, solo podrá expandirlos, sobre la danza y, por lo tanto, sobre la vida.

La logoterapia nos enseña que, aún no pudiendo modificar las cosas que nos suceden, sí podemos modificar cómo tomarlas y qué hacer con ellas. Quizás, el sentido de la danza sea hacer arte con aquello que nos duele para que aquello, en un sentido simbólico, no nos mate.